Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas
domingo, 15 de diciembre de 2013

Vuelvo al juego

Esto fue escrito el día cinco de este mes. No corregiré repeticiones de palabras, pues aunque creo que requiere de revisión, ese momento de escasa perfección tenía más de Imperfección (personificada) que muchos instantes de mi vida.

Esta odiosa sensación de vacío. Antes sentía Tristeza. Ahora ni eso. Estoy estancada. La Felicidad parecía haber vuelto. Ahora es como el parpadeo incesante de una bombilla que se divierte entre la Luz y la oscuridad. Tomo decisiones que pueden marcar mis próximos meses; lo vuelvo a arriesgar todo; subo la apuesta; me juego la Vida a cualquier cara de esa rodante moneda. Parece que busco nuevamente el abismo; ¿Lo prefería a la estable sensación de estar a salvo?

Las lágrimas están dispuestas a no brotar. ¿Y si he olvidado cómo querer? Lo dudo. Pero he decidido aceptarme, curarme de las heridas que él dejó en mi. Cuando salgo ahí fuera veo sombras. Veo maldad. Y chillo. ¿Dónde quedó la hermosura del mundo?¿Dónde quedaron las sonrisas que no escondían maldad bajo la comisura?

Igual sólo necesito llorar. Gritar. Escapar. Y volver a mi onírica estabilidad emocional. 
Sigo pensando que podrán ser todo mentiras, pero yo seguiré creyendo en la cuasisinonimia de Amor y Dolor. 

No sé si quiero romperme o levantarme.


Estoy triste. Y quiero llorar. Para dejar de estarlo. Porque yo prometí ser feliz. O estarlo. Estarlo. Me repito. Lo escribo. Tengo que centrarme. Tengo que. Necesito.
Unas vacaciones estarían bien.

Pero, cómo no, tú sólo verás que mi texto está vacío.
Como yo.




Nótese la ironía de mi última línea.

miércoles, 27 de noviembre de 2013



Errante

Apática mirada la suya, 
sabiéndose temporalmente derrotada 
por el mundo exterior. 

Observaba 
los ajenos labios 
desde lejos, 
consciente
de no poder siquiera 
rozarlos.

"Tu boca era mi hogar" 
susurra algo en su interior. 
"Ich habe Heimweh"*

El Dolor se extiende. 
Hace arder sus helados dedos, 
sus frías mejillas, 

cuando esos amados labios
 besan a unos terceros.



Los monstruos van saliendo 
de debajo de la cama 
cuando cae la noche 
entre sus sábanas. 

Ahora se sienten más 
á l g i d a s , 
i n h ó s p i t a s , 
v a c í a s .

El agua cálida de la ducha 
traspasa sus venas, 
inundando su corazón 
hasta hacerlo estallar en lluvia. 

Rompe a llorar, 
se quiebra; 
se dobla 
cual 
papel 
mojado 
abandonado 
en 
una 
tormenta.

Amanece en sus ojos 
y en su interior. 
Se levanta; 
ha despertado 
en el sueño de una bañera. 

Poniéndose la armadura, 
se seca los ríos del cuerpo
y sonríe a la figura del espejo; 
da la bienvenida a su yo errante.



Nota:
No busques rima. No busques más.
*"Ich habe Heimweh": Tengo nostalgia, añoranza. Se dice cuando se refiere a añorar tu hogar.


sábado, 9 de noviembre de 2013



Autodestructiva

Aclaración:
Aquí no busques rima,
sólo es un poco de
autodestrucción.


Autodestructiva, 
me acurruco entre las sábanas corazón en mano,
manchando de la cama la blanca cobertura.
Está manchado de barro y despecho, 
de historias viejas que al parecer divertido han encontrado
saltar de su escondite en el momento más doloroso del día.


Me quedo completamente quieta, y sin embargo, 
por dentro no hay nada inmóvil; 
no brotan las lágrimas, no llega el llanto,
todo se derrumba nuevamente.

Yo, espectadora habitual de esta escena de teatro 
casi clásico, 
me mantengo impasible.

Todo lo impasible que puede mantenerse alguien
 que se desangra por momentos, 
cuyos muros caen y sonrisas mueren.
Todo lo impasible que puede mantenerse alguien.

(Y el telón se niega a caer)

Me muevo, 
tratando de cobijarme bajo la manta, 
esconderme de los ojos de este mundo 
que parece querer atarme, 
asfixiarme y torturarme al mismo tiempo. 

El lienzo de la cama comienza a estar teñido de tinta. 
El exterior grita algo incomprensible para mi. 
(A veces creo que los habitantes de la Tierra y yo
 hablamos un idioma diferente, pensamos un Dolor distinto)

{En esos momentos me escondo}

Y aparezco en un andén,
veo los trenes pasar.
Vivo (muero) con el miedo
de que mi billete no me permita
a ninguno subir,
en ninguno 
unos desconocidos labios besar.


(Idea de un autorretrato)

miércoles, 23 de octubre de 2013



El lugar de los poetas

Se rumorea que por los lugares más escondidos e inhóspitos de las ciudades pasean los poetas tristes. Que pintan con colores grisáceos, azulados y suavemente verdes (por eso de la esperanza) las paredes desvencijadas de las antiguas casas. No sé si creérmelo o no, pero tendré que ir a uno de esos lugares para comprobarlo. Las ventanas han de ser antiguas y las puertas apenas sostenerse. O quizás que no haya ni puertas ni ventanas; tan abierta la casa como la mirada de aquella muchacha. Sería más melancólico todavía el canto en aquel lar, en los ojos de una chica de manos pálidas y mejillas sonrojadas que recogiese flores en un pequeño (diminuto) remanso de paz en el que se atreviese a sentir la libertad.

No hay cosa más triste que la realidad de un niño sin juguete. Ahí está el escritor, silencioso, observándole. Quiere acercarse, y es posible que lo haga, que le ponga su vieja pluma en mano (siempre habrá alguna moneda en el fondo de algún pantalón escondido en alguna parte de su armario para adquirir una nueva) y le deje lo que resta de su cuaderno... Para que siga sus pasos (poco recomendable, dado el caso, dados sus ojos tristes y sus mejillas hundidas por el vano intento de flotar en aquel mar de agonía sentimental).

Es posible que este lugar ni siquiera exista, o que cada uno lo imagine de una distinta forma. Pero los rumores no siempre mienten (no del todo) y los poetas nunca desecharían la posibilidad de convertir un huérfano sitio en su hogar. Un pequeño hostal, abandonado, lleno de habitaciones diminutas con camas bien hechas (con sábanas de material barato) y poco sitio donde nada guardar. Perfecto lugar, desde luego, para aguardar a la Inspiración, acompañada por la melancólica sensación de ser abandonado por el mundo.

Poetas; digan lo que digan, el mundo es (nuestro) suyo.
sábado, 12 de octubre de 2013



Sobre perros con y sin collar

Estas cuatro paredes me cobijan y me apresan. Son como el collar en el cuello del perro; le hacen protegido de un dueño y a la vez le hacen de un dueño. Por eso cada una de las cosas que hago me liberan un poco las alas y me aprietan un poco más la soga al cuello. Debe de ser por tanto cuerdo suelto en este mundo que podría ser enteramente de locos, de soñadores, de Grandes. Y no, se quedó en los mediocres Pequeños, los atados, los perros con collar. 

¿Y qué hace este mundo con los corceles salvajes, con las mentes que se pasan el día en las nubes, con los chuchos callejeros, que saben más de amor y fidelidad? Los tira, los aleja, los desprecia. No ser como los demás es considerado no valer.

Ahora mismo ese pensamiento me horroriza. Me escondo bajo la manta como una niña pequeña mientras me rodean las luces. Las luces, mis luces, mi luz. Ojalá no me hubieses apagado al irte. Ojalá no te hubieses ido, pero ya que te has ido, y no vas a volver, ¿Podrías mandarme mi Luz por correo urgente para volver a colocarla en el fondo de mi mirada?

Gracias.
lunes, 7 de octubre de 2013



n-uplas

Son colecciones de n números en un cierto orden. Una combinación lineal es el resultado de multiplicar cada una de las n-uplas por un número y sumarlas. Y las n-uplas son linearmente independientes cuando ninguna de ellas es combinación lineal de las otras.

Matemáticas. Todo es matemáticas al fin y al cabo y yo intentando (y seguiré intentándolo, pero bueno) explicarlo con Poesía. Quizás todos seamos n-uplas. Nosotros una colección de números y las personas que nos rodean son otros... Pero nunca coincidimos. Somos independientes aunque gustemos de atarnos unos a otros.

Dicen de hacernos copias, de hacernos iguales, como si (1,1,1,1), (1,1,1,1), (1,1,1,1) fuese a ser más bonito que (5,6,9,-29), (7,-4,0,1), (-89, 10,3,1)... 

Y yo sigo mirando a la pizarra, buscando una forma poética de expresar lo que hay escrito en ella.

Y todavía me preguntarán
si he entendido algo
de lo que hay ahí escrito,
cuando he visto personas
en números
de la forma más humana
que Nadie ha descrito.

Todavía
un poco
de Miedo
más
a perder
la perspectiva
poética
de la pizarra.
viernes, 4 de octubre de 2013



De nuevo hablando de ilusiones

He vuelto dejar caer mis ilusiones por el simple hecho de que añoraba el dolor que provoca el sonido del cristal al chocar contra el suelo, los pedazos clavándose en mi piel desnuda y el cerrar los ojos con fuerza, como esperando que todo desaparezca sin más, como si nada hubiese pasado, como si tú no hubieses pasado ni yo hubiese pasado.

Añorar el dolor; irónico. Como todas esas veces que he escrito (por seguir viva) a lo mismo que me mató, y me mata lentamente. Cada vez que recuerdo su mirada o su voz, cada vez que sueño con. Mis ilusiones llevaban flotando a ras del suelo demasiado tiempo. Hoy he decidido hacerlas volar y después dejarlas caer desde el más alto precipicio.

Con la tranquilidad
de quien observa
una buena obra de teatro.

Con la amargura
de quien sabe
que morirá el protagonista.

Con la angustia
del último momento
antes de una fatídica caída.

¡Crash!
Se rompieron, una vez más.



"Sinestesia de las ilusiones rotas", versionado por Abbey C. (La chica del andén de enfrente, www.laspalabrascaendepie.com), partiendo de mi texto "El sonido de las ilusiones al caer". ¡Disfrutadlo y compartidlo!

sábado, 21 de septiembre de 2013



El chico del teatro

Hay un chico en mi instituto que tiene algo en el fondo de sus ojos marrones. Ese algo es Tristeza, y no por falta de sonrisas lo he visto; en las fotos parece uno más, pero me basta una mirada para saber que hay algo en lo recóndito de su alma que no le deja dormir. Tal vez sean mis ganas de inventar historias para cada persona a la que sonrío, pero no soy el único alma triste en ese lugar de vallas altas, blancas, miradas de desprecio y malos ratos, a la par que buenos días y razones para sonreír.

No importa su nombre ni cómo sea; hubo un tiempo en que su voz resonaba en mis oídos mientras recitaba un papel bien aprendido durante los ensayos de El Mercader de Venecia... Sin embargo, hace tiempo que no escucho su voz grave ni sus gestos teatreros, y me muerdo el labio pensando...

Pensando...

En qué rondará por su cabeza por las noches. Qué lágrimas habrán derramado esos ojos marrones, y qué nombre susurrarán sus labios en la Soledad nocturna.
Porque en algún momento todos nos hemos sentido solos.
Y yo, escritora (o eso me gusta creer) sólo quiero contaros una historia que ya sabéis,
sobre personas que ya conocéis,
o creéis conocer.

¿Cuántos pueden ver la Tristeza en los ojos de ese chico de orbes marrones?
sábado, 24 de agosto de 2013



Dejad que los niños vuelvan a los parques...

¿Os habéis dado cuenta de cuán tristes nos miran los viejos juguetes tras esas cárceles que son los escaparates? No, no hablo de escaparates de tiendas llenas de modernos cachivaches que no dejan de moverse, de brillar e iluminar pantallas. La triste mirada de los osos de peluche de toda la vida, de los cochecitos que iban con cuerda, de las piezas de madera y los puzzles gigantes que tardabas horas (¡O días!) en resolver.

Están tristes también los parques, desanimados, porque ya los críos no juegan en sus toboganes ni se balancean en sus columpios; ya no corretean por la arena en un eterno pilla-pilla que termina frente a la fuente central, salpicándose los unos a los otros entre risas. ¡Ya no hay escondites jugados en las casas flotantes! ¿Dónde quedaron los valientes que bajaban por la barra de bomberos?¿Y las discusiones sobre quién empujaba y quién se columpiaba?

Todavía me pregunto qué ha pasado con la infancia, por qué los niños de ahora van conectados a un smartphone en vez de a un montón de cromos o de cartas de Pokémon; por qué suben fotos provocativas a redes sociales en vez de pasar las tardes con los amigos en el parque o jugando a algún juego conjunto o haciendo estructuras cada vez más grandes con Lego. 

Creo que lo que realmente ando preguntándome es qué ha pasado con nuestra imaginación, personalidad y sueños.

¿En qué nos hemos convertido?

O...

¿En qué los hemos convertido?
lunes, 19 de agosto de 2013



Historias de Madrid.

¿Cuántas veces he dicho ya lo mucho que me inspira Madrid? ¡Es imposible resistirse! Día que voy, día que escribo, parada en un banco, de pie junto a un semáforo, en el suelo... Simplemente es una ciudad de la que ando levemente enamorada, y esta vez os abriré las puertas (o las tapas) de mi pequeño cuaderno de viaje, donde están escritas los más profundos pensamientos de esta Nadie que se cree alguien en la multitud. 


Me he enamorado, en un instante (o por un instante) de una transeúnte desconocida de mirada atenta y cámara al cuello; de unas piernas blancas y andares aparentemente seguros de si mismos, de cabellos cortos (o no tan cortos) y rubios. Creo que me he enamorado de una chica cualquiera, de orígenes lejanos, que llevaba (¡Oh, qué extraño!) unas Converse moradas.

Siento la imperiosa necesidad de escribir, plena, rodeada de desconocidos que me hacen sentir, de alguna forma extraña, en casa... Y ahora sé lo que es amar una ciudad.

He visto pasar un ángel, y no era ni rubio ni de ojos azules; era un pobre mendigo desdentado de mirada rota que pedía cura para sus destrozadas alas con los ojos, oscuros, como su piel.

Me parece –y no me ha agradado en demasía el darme cuenta– que he perdido una servilleta donde constaba la fecha de ayer, de mi visita, y unos sencillos versos para no olvidar jamás el día. ¿Estará ese trozo de papel mediocre volando por allí, lo habrá encontrado alguien, lo habrán leído, o simplemente habrá acabado pisoteado, en alguna alcantarilla?
lunes, 5 de agosto de 2013



“El médico me ha dicho...”

El médico me ha dicho que tome algo de esperanza,
para buscar la felicidad.
Me ha dicho también que débome de la sociedad apartar,
y que no me fíe de ninguna deidad.

El médico me ha dicho que no olvide relatar;
que mis sueños no debo abandonar.
Me ha dicho también que débome educar,
a base de buena literatura, poesía, y entre letras errar.

El médico me ha dicho que no me debo confiar,
que las gentes malvadas me intentarán atrapar.
Me ha dicho también que débome recordar,
que de entre todas las musas, pocas son de verdad.

El médico me ha dicho que escuche a los pájaros piar,
que ellos son del más sincero cantar.
Me ha dicho también que débome acunar,
entre las hojas infinitas de un gran e inventado arbolar. 

El médico me ha dicho que tome algo de esperanza,
algo de música, un poco de poesía,
que susurre mis propios versos cada día,
y que, entre musas, encuentre felicidad escrita.
martes, 16 de julio de 2013



¿Me concedes este baile?

Dentro de cada persona hay un mundo, un mundo iluminado de color o sumido en la oscuridad. No significa por ello que la oscuridad sea mala, simplemente son mundos distintos. Es un mundo distinto al real, por lo que... Sólo los soñadores viven "en su mundo" mientras que los demás viven en el mundo real, "con los pies en la Tierra".

Pero, ¿Y mi mundo? Sí, cuántas veces me repetirán que estoy en él. Pero es que estoy librando una batalla decisiva, intentando salvarlo. Ellos no pueden verlo, no ven las trincheras apostadas en mis costillas. No pueden ver mis campos de flores rodeados por el humo y el fuego, no pueden ver las esperanzas rotas tiradas por el suelo. 

No han visto arder las torres más altas, más esbeltas, más bellas. No han visto cómo los sueños caen al fondo de los pozos oscuros cada vez que fuerzo un "bien" y una sonrisa. No han visto la soledad de mi alma, porque por fuera se me ve rodeada de personas. No pueden entender la incomprensión, el dolor.

Mis soldados de tinta están cayendo bajo la pólvora de las armas enemigas. Los gases tóxicos están atrapándoles, destrozando mis letras, intentando proteger mis recuerdos de la devastadora idea de que desaparezcan. Aferrada a mis sábanas como una niña pequeña no estoy siendo una cría, estoy protegiendo lo que es mío.

Ellos no me han oído gimotear por las noches "mamá, mamá..." como esperando a que vuelvas. Mi ángel, mi musa. Sólo puedo apretar los dientes entre lágrimas y seguir luchando, aunque a veces no sepa ni cómo. Las palabras que nunca dije, ¿Qué hago con ellas? Las puedo escribir pero... ¿Me garantiza eso que tú vayas a leerlas?

Mi mundo se me ha venido encima, y no puedo hacer nada. A veces hay personas que me ayudan a intentar salvarlo. Que me dan algo a lo que aferrarme, pero también hay veces en las que sueltan la cuerda y miro a mi alrededor y no veo nada. Ni color ni oscuridad. Simplemente, la Nada

Muchos dirán que por qué me llamo escritora, y no se dan cuenta de que es lo poco que me queda. Aferrarme a la triste idea de que puedo escribir, que puedo mover el mundo con mis letras, aunque sea un poco. Tal vez cuando ya no esté sea cuando la gente me lea y diga que valía para algo. Para escribir. Sólo soy una chica que se cree escritora, ¿Os vale mejor así?

Sueño con el día en el que mis alas estén completamente arregladas. Qué típico, ¿No? Hablar de alas y volar... Pero estando al borde del precipicio, de mi propio abismo, ¿Qué otra opción me queda? 

Me estoy haciendo trizas por dentro mientras trato de refugiarme en las notas de la música. Las lágrimas van secándose en mis mejillas y el vacío en mi estómago va resultando cada vez más agradable. Como llegando a la calma de después de mi tormenta emocional. 

Cuánto durará, no lo sé. El tic-tac de mi reloj se ha hecho rápido y lento, lo han agarrado para que no lata más, pero siempre quedaban esas ganas de luchar por lo mío. Ser un poco menos presa y un poco más cazadora. Un poco más loba y menos cervatillo herido. 

Nunca fui de creer en imposibles, jamás dejé que la distancia se metiese en mis planes, no creí en el dolor eterno. Le he suplicado a la parca que me lleve y que me deje tranquila, le he dicho a mis demonios que no les quiero pero que no se vayan, a mis Miedos que cierren la puerta con llave hasta que llegue la noche. 

Le he llorado a personas que se han ido. Y le he llorado a personas que no tenían la culpa de estar ahí. Me he creído menos que muchos y a veces, un poco mejor que ellos. He sido hipócrita y a veces egoísta, aunque me duela admitirlo. He sido yo y he sido otra persona. He querido ser única y a veces he caído en la mediocridad.

Pero también he sido escritora. Y si escritor es el que escribe, yo escribo, lo podéis ver.

Querido anónimo, si esto todavía te parece vacío, tú dirás si puedes encontrar a alguien que esté de acuerdo contigo. Que lo habrá, sí, pero quiero creer que la gente ve un poco de lo que llevo dentro al leerme. Que puede identificarse entre mis líneas. Que algunos quieren salvarme... Quiero creerlo.

Querido mundo: No me voy a rendir. No hoy. Tengo miedo, sí, y no sabes cuánto. Pero es hora de sacar dientes y garras y luchar. Cueste lo que cueste... Cueste lo que cueste. Si esta es la música de batalla que has elegido, bailemos. 

¿Me concedes este baile, querida Muerte? Vengo a desafiarte.

lunes, 15 de julio de 2013



Sobre amor y odio.

Odiar, odiar es una palabra muy grande, poderosa, ¿Por qué la usamos con tanta facilidad? Me incluyo en el grupo de esas personas que realmente, cuando quieren decir 'me desagrada' dicen 'odio'. No, no odias... Pocas personas son capaces de sentir el odio, igual que pocas personas son capaces de amar. O tal vez - cambiando de perspectiva - todas las personas sepan odiar y amar, pero pocas lo hacen realmente. 

También ay que tener en cuenta que muchas personas usan 'amar' para 'estar encaprichado', denotando por ello cierta degradación de la expresión. ¿A cuántos nos han dicho querernos o amarnos, y han dejado solos, en las calles del Dolor, abandonados? 

¿Y si ocurre lo mismo con el odio? Todo el mundo dice odiar a alguien o algo, pero dudo que todos sientan ese sentimiento. Personalmente... Admitámoslo, no sabes odiar, chica. Lo intentas, como intentas a veces ser un poco rencorosa para cubrirte las espaldas y no te sale. 

Tal vez tenían razón cuando decían 'esa chica tiene un corazón de oro', tal vez sea una pequeña ingenua en un mundo hecho para monstruos.

“In life, monsters win” – Sansa Stark.

martes, 25 de junio de 2013



Belleza, atractivo y sonrisas.

Algunas personas ven a otra y la denominan guapa al instante, pero siempre me he preguntado qué es realmente ser alguien bello... ¿Contará también lo de dentro, o sólo es una mentira que quieren hacernos creer? Podemos ser las personas más agradables del mundo y ser consideradas feas, o puede haber personas bordes, frías e insensibles que se consideren guapas.

Hay un momento en el que habrá que preguntarse qué es realmente la belleza... Tal vez sea demasiado pronto, tal vez demasiado tarde. Estamos excesivamente influenciados por el mundo exterior, por prejuicios que ni siquiera son los nuestros y por los medios, que, oh, malditos sean los medios, no son capaces de hacer algo decentemente.

Ojalá un día todo el mundo se detuviese y dijese 'BASTA', y comenzase a verse la real belleza de las personas, no únicamente si tiene el cabello de tal forma, un cuerpo escultural y unos ojos preciosos, a lo que yo llamo atractivo/a, mas bien, sino la belleza escondida detrás de cada sonrisa, de cada mirada, de cada acto. Corazones, que se vean los corazones...

Habla la chica que se enamoraba de las sonrisas, que se fijó en aquel chico que decía que jamás sonreía...
¿Mentiría?

(Tercer día en Donostia, esta noche)
sábado, 15 de junio de 2013



"Qué haría este mundo sin Arte..."

La magia cuando escribo, el dulzor de las palabras, saborearlas, ¿No las saboreas tú, acaso, escritor, escritora, poeta, poetisa? El sonido de la pluma rasgando el papel, el bolígrafo deslizándose sobre él, el teclear constante de unos dedos sobre un teclado, viejo o nuevo, blanco o negro, da igual. Arte es Arte, digital o artesano... En esta sociedad, donde nada importa, donde nadie destaca, o pocos logran hacerlo, donde la mediocridad invade, dónde tienen cabida los artistas, ¿Dónde, dónde? Si los hacen pensar que son deshechos del mundo, cuando realmente son ellos, los hipócritas que nos quieren echar, los que no saben sentir...

¿Acaso saben ellos lo que sentimos cuando tomamos un pincel, una pluma, un spray, material para esculpir, cantar, bailar? Qué haría este mundo sin Arte. 

No sé si podéis imaginar cómo tiemblan mis dedos cuando me preparo para escribir. Cómo danzan las musas, susurran, ríen a mi alrededor, se escapan o me acarician, deleitándose, deleitándome. Haciéndome escribir, porque es 'lo mío'. Es mágico, es impresionante. Creo que no he conocido a alguien que lo sienta, busco, sigo buscando. Lo necesito. Como respirar, ¿Quién soy yo si me quitas la palabra, si me quitas la tinta, si...?

Si me quitas la tinta, escribiré con mi propia sangre, si hace falta, me oirán, algún día, este planeta oirá a todos los artistas que ruegan por la Paz... 

Desvarío, como toda persona llegada a un punto de calma, quizá de sueño o quién sabe de qué, pero ya contaré más. Otro día...
lunes, 10 de junio de 2013



Soy de esas personas...

Soy de esas personas a las que les duele fallar a alguien. Que en el momento de hacerlo, y de saber que lo han hecho, sienten como algo se derrumba dentro de ellas. Porque el sentido de querer ayudar a alguien, de que confíen en ti, hace que el simple hecho de la decepción sea insoportable. Soy de esas personas que mienten mal. A las que se les nota, pero no les importa, porque sonríen como pidiendo perdón... Han dicho que mi sonrisa es bonita, ¿A las sonrisas bonitas se les perdona no saber mentir? 

Soy de esas personas que pueden escribir todo lo que piensan y son incapaces de decírtelo igual a la cara. Porque sobre el papel todo se escribe bien. Las lágrimas pueden fluir por mejillas inocentes y todo puede ir bien. Pero por dentro, todos sabemos que a la hora de decirlo a la cara todos los versos serán inútiles...

Soy de esas personas que tendrán una canción que les recuerde a ti. Aunque la escuche meses después, seguirá siendo tu canción, eh. Y tardará en irse de mi mente.
Soy de esas personas que lloran por las noches y por las mañanas y a la hora de salir de la cama, se ponen una sonrisa para hacer sonreír a los demás; aunque no se note. No se nota, ¿Verdad? Pero cada vez que alguien me habla, no faltan unas palabras bonitas y subir los ánimos a todos. 

Soy de esas personas que se enamoran perdidamente y luego no saben qué hacer con todos esos sentimientos cuando se quedan solas. También soy de esas personas que lo dan todo aunque no siempre reciban nada a cambio...
Tampoco olvido. Pero mas que nada, no olvido mis errores; puedo pedirte perdón por ellos muchas, muchísimas veces...

Pero, al fin y al cabo - y me falta mucha lista que ya iré completando - sólo soy una persona.
Por favor, usa los objetos y ama a las personas.
domingo, 2 de junio de 2013



"Fallos de la Humanidad"

A veces creo que ni siquiera sabemos a dónde vamos. Algunos dicen que directos a una Tercera Guerra Mundial, otros que mejoraremos, otros que ni una cosa ni la otra. Pero, si ni siquiera tenemos clara nuestra meta como persona, nuestros objetivos, qué queremos hacer, hasta dónde queremos llegar, ¿Cómo vamos a hacer algo tan grande? Si la humanidad aprendiese, ay, si aprendiese.

Estudiamos Historia, todos, pero, ¿Alguna vez algún profesor se ha parado y nos ha explicado el por qué ocurrió esto o aquello, el cómo podría ocurrir hoy en día, y el cómo evitarlo? Al menos a mi, no. 

Por eso, creo que es deber de todos aquellos que pensamos (seamos sinceros, hay pocos en esta sociedad actual que realmente pensemos, me incluyo, me tomo esa libertad) de comenzar a pensar sobre ello. De estudiar Historia, estudiar los errores cometidos, aplicarlos a nuestras vidas.

No voy a decir más, dejaré que penséis, pensemos, todos.
miércoles, 8 de mayo de 2013



"Si me enamoro."

No me olvides, mundo. No me dejes en el camino, no me abandones de sonidos de música. Escuchando rap mientras escribo letras que no sé si son mías o suyas. Sin lágrimas, ya no lloro, ¿Pa' qué? La música que me enseñaste, los dedos que me hicieron escritora. Estoy volviendo a escribir con y sin sentido, a quién le importa. Seré grande, y entonces ya veremos quién puede a quién, mundo.

Todos los que me habéis querido hundir, siento deciros que no es tan fácil. Que no os saldrá así nunca más, porque suficientes razones tengo yo para hundirme, pero tengo el doble para subir a flote. Voy a ser la luz que ilumine corazones.

Y recuérdame, mamá, si me enamoro, que no abra mi corazón del todo.
miércoles, 1 de mayo de 2013



Mentiras.

Hace mucho tiempo, o mejor dicho, hace demasiado tiempo, hubo algo que cambió. Tal vez, a los ojos de los demás, no es mucho tiempo. Pero me da igual, porque esto es tuyo y mío, mío...Y tuyo. Dime, ¿No sientes ahora mismo esa leve presión en el pecho que siento yo? Porque yo sí. Esa presión que, si la libero, me impedirá respirar, no me dejará dormir y hará que se me marquen más las costillas y las ojeras, que no sea capaz de concentrarme, que duela. Y no quiero que duela... Sabes lo mal que soporto el dolor.

¿Y para qué escribes? Si no te lee, chica, eso estarán pensando muchos. Y qué, yo nunca he sido de seguir normas, he sido más de saltarme reglas a la torera, porque, sinceramente, me importa mas bien poco lo que digan o piensen. Además, si no me van a pillar. Dime una cosa, ¿A qué jugamos? Porque si me dijeses el nombre del juego, jugaría contigo.

¡Oh! Algunas personas se están cansando de leer. Porque esto no es tan poético, no tienen tantas palabras bonitas y amores destrozados. Esto es una forma de soltarlo todo directamente, a sabiendas de que no sé nada, a sabiendas de que puede ser todo un malentendido. Pero si lo fuese, ¿No estarías explicándomelo? Pero no lo estás. Déjame que me ría un momento... Déjame.

¿Y todo el cariño, ese dónde quedó? Dime que te duele tanto como a mi. Dime que te está dejando como a mi y retiraré todo lo que estoy diciendo. ¡Dímelo! Es el viento el que escucha y tú el que no oye. Y sin oír, cariño, no se escucha. Aunque tal vez hable tanto que ya nadie me escuche. 

¿Estáis oyéndome?¿Me escucháis? Hola, sociedad. Si ahora me estás leyendo, escuchando, oyendo, déjame decirte que estoy harta de tus prejuicios. Que son demasiadas cosas para que una sola persona las soporte. Que me dejes en paz, que me importas una mierda muy poco. 

Bueno, ya he soltado casi todo lo que estaba intentando decir. Ya te he dicho que estoy cansándome de jugar a este juego sin saber a qué jugamos. Y sociedad, ya te he dicho que me olvides, que lo nuestro es imposible.

Buenas noches, mundo.
 

Plantilla hecha por Living a Book.