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domingo, 29 de diciembre de 2013

Prólogo a las ensoñaciones

¿Me puedes explicar
cómo has hecho
para que con sólo oír tu voz
crea que
es
el cielo
el por mis dedos tocado techo?
El techo blanco
parece estrellado,
y entre las alas de mis manos
tu boca me ha disparado.
Has vuelto,
y he vuelto contigo,
y contigo me quiero ir,
¿Quieres fugarte conmigo?


lunes, 11 de noviembre de 2013



Antología de los rotos

Todas las cosas rotas de esta ciudad.
Todos los corazones rotos
si podemos considerarlos cosas
que caminan sin rumbo fijo 
con sus cortes a cuestas.

Con las miradas rotas
en los labios que no saben
del Dolor.
Con la agonía interminable
de las manos que sueñan
con las agujas del reloj
más alto de la ciudad.

Con los cuerpos que piensan
en séptimos pisos...

Todos esos humanos rotos,
con su Amor hecho pedazos,
y la Melancolía rozándoles el alma...

Todos esos rotos.
Y el Miedo en sus ojos.


martes, 5 de noviembre de 2013



A los Poetas

La Luna es una sonrisa,
un guiño a los insomnes habitantes de la Tierra.

La Tierra es una esfera,
un mundo para los escasos soñadores de la Naturaleza.

La Naturaleza es un saludo,
una bienvenida y unas señas,
unos labios que besar para los pobres y solitarios Poetas.

Y los Poetas son un Todo
que roza artísticamente la Nada.

Son las rimas que algún día
llenarán de Luna, Tierra y Naturaleza
la Tristeza, eternamente medio vacía.



domingo, 3 de noviembre de 2013



Caos y rascacielos (Colaboración)

Colaboración con @Karbono_ (negrita)
Mi texto aparece en letra normal
Improvisaciones



Dos ojos, dos manos, un propósito.
Desparpajo de mis dedos, insólito.
Timidez de los tuyos, arrítmicos.
Los nervios incapaces de ser cínicos.



Los labios, nerviosos, sin ritmo
buscando en manos ajenas el delirio
de acariciar el corazón, tan solo, tan tímido.

Los suspiros tan leves, prohibidos.


Rascacielos de ritmo y de líbido.
Donde retumban murmullos cual cánticos.
Donde hacen eco sollozos caóticos.
Donde supuran heridas en tránsito.



Los orbes del Caos sonando
las lágrimas caen rimando.
Con el motor de su vida en mano,
recordando (falsos) amores pasados.



Volviendo a recordar arañazos apabullados, 
viviendo, sintiendo (sangrando...)
Su mirada es tan bonita que se la llevó Caronte,
Llego a ellos  si avanzo hacia el horizonte.



Sin recuerdos, respirando, en vano.
Las verdades afloran 'al pasado'.
Se encontraba, ella, soñando,
en el séptimo piso de un alto.



Si en la noche suenan sus gemidos se autodenomina arte.
Como salir del coma y suicidarte...
Como palpar con las yemas sus rasgos y llorar el mundo porque no entiendes su braille.



Oye al viento susurrarle
las historias de las que ya no forma parte.
Y le grita con silencio a los gigantes
que ellos, rascacielos imponentes, la ayuden a levantarse.
Le ignoran, ya nadie es suficiente.



Se encuentra en el abismo, no paracaidas,
en parapente.
Sin dos dedos de frente...
Porque ya echó demasiadas manos.



Salta, creyéndose ángel,
sus demonios se burlan, vuelan por delante.
Obscuro el suelo se vuelve,
le tiende la mano la Muerte.



Las puyas que se lanza a sí mismo, no le protege ni el kevlar.
Quizá dé mucho que hablar...
Sobre él se levantan nubes y tesis negras...
De las que llegan a enamorar.



Vuelve, sin vida, sin alma,
a recuperar sus versos
(echados en falta).
La locura de la mano la arrastra, ella, a quien con besar sus labios le basta.



Sigue buscando enderezar su existencia...
Siguió mil rectas pero siempre acaba en curvas.
Su mirada es la antagonía completa de una rumba, 
se parece más al vaivén de una mantis.



Con un ósculo el pacto lo cierra,
en la barca de Caronte te espera.
Que tu vida a perder echas,
por seguir de sus labios la estela.



Dejando secuelas, condicionado por espuelas...
Echando de menos tus yemas...
Echo de menos las mañanas...
Desesperando sexo en su cama.



Un corazón dibujado y un viajero siempre nómada

Las alas de un búho me abrazan
con la tranquilidad de una noche tan gélida
como eran sus palabras por aquel entonces,
cuando eran dagas cortando la vida con la parsimonia de un caminante ausente.

Viajero por mis recónditos secretos
que en la curva de una (media) sonrisa tímida encontró hostal.
Viajero bohemio y nómada que en el catre de la izquierda
una bala olvidada se decidió a disparar.

Con la solitaria sensación de abandono entonces,
iba dibujando yo entre mis pálidas sábanas
las estrías que componían el perfecto trazado
del corazón huérfano al que llevaban las ya bosquejadas venas.

Vuelve, vuelve, insensible loco que me llena las cuerdas vocales
de tierna amargura.
Vuelve, vuelve, con tus verdades a medias y tus mentiras a pares,
a esbozarme en tinta la boca.

Cuando escribo entre las alas de la nocturna fiera
de ojos ámbar y garras en el pecho hundidas
sólo lacro los pórticos de mis orbes
y dejo deslizarse por mis labios ciertos versos de las penas caídos.
martes, 29 de octubre de 2013



Cuidado, esto son aullidos, no Poesía

Cuidado, esto son aullidos, no Poesía.

Ven, siéntate a mi lado y alza la cabeza; 
que se marque la nuez en tu garganta, 
abre las fauces y aúlla 
como si no hubiese mañana. 


No temas a que te oigan, 
a que nos escuchen lanzar indirectas
a la Luna para que baje a dormir 
esta noche entre nuestras sábanas. 

Sí, te estoy invitando 
a que seas mi lobo 
y ser tu loba, 
porque aquí y ahora es siempre
buen momento y lugar.

Enreda tus dedos en mis rizos,
devórame la boca en un intento 
de acallar unos aullidos lastimeros 
que dañan la integridad de la Luna 
con mi imposible inestabilidad. 

Ven, 
que te rimo contra la pared 
en todas las métricas posibles, 
populares y cultas; 

que se va a acordar la Poesía 
de esta noche 
porque de cuerpos desnudos y lobos va la historia.

Ven. Esta noche es perfecta para 
estar loco, ser un lobo,
ser una loba, una loba loca.
Ven. 
Esta noche es perfecta para ser
sólo tú y yo.
miércoles, 23 de octubre de 2013



El lugar de los poetas

Se rumorea que por los lugares más escondidos e inhóspitos de las ciudades pasean los poetas tristes. Que pintan con colores grisáceos, azulados y suavemente verdes (por eso de la esperanza) las paredes desvencijadas de las antiguas casas. No sé si creérmelo o no, pero tendré que ir a uno de esos lugares para comprobarlo. Las ventanas han de ser antiguas y las puertas apenas sostenerse. O quizás que no haya ni puertas ni ventanas; tan abierta la casa como la mirada de aquella muchacha. Sería más melancólico todavía el canto en aquel lar, en los ojos de una chica de manos pálidas y mejillas sonrojadas que recogiese flores en un pequeño (diminuto) remanso de paz en el que se atreviese a sentir la libertad.

No hay cosa más triste que la realidad de un niño sin juguete. Ahí está el escritor, silencioso, observándole. Quiere acercarse, y es posible que lo haga, que le ponga su vieja pluma en mano (siempre habrá alguna moneda en el fondo de algún pantalón escondido en alguna parte de su armario para adquirir una nueva) y le deje lo que resta de su cuaderno... Para que siga sus pasos (poco recomendable, dado el caso, dados sus ojos tristes y sus mejillas hundidas por el vano intento de flotar en aquel mar de agonía sentimental).

Es posible que este lugar ni siquiera exista, o que cada uno lo imagine de una distinta forma. Pero los rumores no siempre mienten (no del todo) y los poetas nunca desecharían la posibilidad de convertir un huérfano sitio en su hogar. Un pequeño hostal, abandonado, lleno de habitaciones diminutas con camas bien hechas (con sábanas de material barato) y poco sitio donde nada guardar. Perfecto lugar, desde luego, para aguardar a la Inspiración, acompañada por la melancólica sensación de ser abandonado por el mundo.

Poetas; digan lo que digan, el mundo es (nuestro) suyo.
domingo, 13 de octubre de 2013



Por una taza de café

La cabeza a pájaros. Partamos de ahí. De un Desorden difícil de ordenar.
Digamos que ella era la típica chica a la que llamaban loca
como si fuese un insulto,
como si ella lo considerase.

Digamos que escribía. A todas horas y en todos sitios.
Que su sangre era tinta, sin duda alguna
y le encantaba sangrar
igual que derrumbarse. ¡Amaba derrumbarse!

Digamos que la última línea es mentira. Que sólo se derrumbaba por necesidad.
Tanto decir y tan poco demostrar.
Ella era de pasearse desnuda por su habitación después de ducharse,
inundándolo todo con las lágrimas que caían de su cabellera húmeda.

Quizás fuese una loca, pero estaba a gusto siéndolo.
Era de pintar con los colores más oscuros a pesar de tener una caja con todos los colores,
y antes no era así.
Escribía sobre su cambio. Sobre quién fue y quién era. Y se asustaba.

Cómo no iba a asustarse. ¡Pobre muchacha loca!
Si se había enamorado de los ojos de él,
de unos ojos prohibidos.
De un chico que a duras penas sonreía.

¡Y ella, que sonreía aún estando en Ruinas, aún estando rota! Ella, ella...
Pobre e ingenuo corazón el suyo.
Se fueron al garete todos sus intentos de hacerle sonreír
y él se fue, por la puerta de atrás del corazón de ella, que se le quedó pequeño o quizá demasiado grande.

Digamos que esa chica soy yo
y que todo esto lo he escrito por merecerme
esa taza de
'café de escritor'.
lunes, 7 de octubre de 2013



n-uplas

Son colecciones de n números en un cierto orden. Una combinación lineal es el resultado de multiplicar cada una de las n-uplas por un número y sumarlas. Y las n-uplas son linearmente independientes cuando ninguna de ellas es combinación lineal de las otras.

Matemáticas. Todo es matemáticas al fin y al cabo y yo intentando (y seguiré intentándolo, pero bueno) explicarlo con Poesía. Quizás todos seamos n-uplas. Nosotros una colección de números y las personas que nos rodean son otros... Pero nunca coincidimos. Somos independientes aunque gustemos de atarnos unos a otros.

Dicen de hacernos copias, de hacernos iguales, como si (1,1,1,1), (1,1,1,1), (1,1,1,1) fuese a ser más bonito que (5,6,9,-29), (7,-4,0,1), (-89, 10,3,1)... 

Y yo sigo mirando a la pizarra, buscando una forma poética de expresar lo que hay escrito en ella.

Y todavía me preguntarán
si he entendido algo
de lo que hay ahí escrito,
cuando he visto personas
en números
de la forma más humana
que Nadie ha descrito.

Todavía
un poco
de Miedo
más
a perder
la perspectiva
poética
de la pizarra.
jueves, 26 de septiembre de 2013



Temor a uno mismo

Cuán hermosa era ella, 
que se callaban las estrellas 
y las farolas al verla pasar, 
con sus andares de niña 
y sus ojos de pena.

Cuán valiente que era
que sus Miedos, bajo llave encerrados
aullaban, la noche entera
y ella, con impasible cordura
ignoraba sus horrendas escenas.

Cuán terrible era ella,
o más bien su oscura realidad
que cuando cerraba los ojos
sabía que ella misma
era la única que con su vida podía terminar.

Cuán indescriptible historia
la de la sensación de ella
al saber que su mayor temor
ella misma era.
sábado, 21 de septiembre de 2013



De librerías distintas

Ella,
con los márgenes escritos
de un viejo libro
de olvidos,
y recuerdos.

Él,
la portada brillante,
de una librería importante,
de suspiros,
y susurrantes mitos.

Ellos eran,
o no supieron ser,
ella quiso rimarle
y él la quiso también...

Mas dicen que dos escritores,
al quererse dejan a la vez
de escribir hermosas Tristezas
para esculpirse sobre su piel
la amarga mentira que deja
el bonito sabor de su miel.

Ahora se miran,
en silencio,
desde la librería vieja
y el escaparate brillante,

ella, abandonada Poesía,
y él, aclamado libro importante.
lunes, 16 de septiembre de 2013



Versos sueltos

Ya no sé si corre poesía por mis venas,
siquiera versos sueltos,
sin rima,
anónimos.

***

Quiero volver a hablarte,
a oírte,
a imaginar tocarte,
porque sé que nunca te toqué,
que sólo te escribí,
te hice eterno,
y no sé si me duele más
el haberlo hecho
o el no arrepentirme de ello.

***

Quise salir a buscarte,
el otro día,
mientras el viento aullaba y me buscaba,
quise buscarte,
y no estabas,
como dijiste que estarías.

***

Te quise,
y no sé por qué,
pero todavía te quiero,
de una forma extraña,
casi dolorosa,
porque sé que aunque yo te quiera,
y tú, a veces, me recuerdes
(eso me gusta pensar en mis noches tristes)
ni tú vas a volver 
ni yo podré volver a llamarte.

***

Estoy agotada de callarme versos,
de imaginar que por fin alguien ve que estoy hecha
de tinta y papel en blanco,
papel mojado,
corazón roto,
hecho trizas.
Y escribir versos sobre mí,
sólo me hace recordar
que soy una egocéntrica más
en este triste y solitario planeta
llamado Tierra.

***

Me sentía más acompañada
en las ajetreadas y anónimas calles de Madrid
que rodeada de gentes a quienes conozco de años,
a quienes no les importo,
pero que jamás se leerían unos versos escritos a mano,
con las lágrimas de mis ojos derramando,
y la tinta todavía húmeda,
de la sangre que la Tristeza rezuma. 
domingo, 1 de septiembre de 2013



"Todavía"

Todavía hay golondrinas frente a mi ventana, 
me recuerdan que no vas a volver, 
¿Y sabes?
Ya no las intento detener.

Todavía quedan flores frente a mi ventana,
me recuerdan qué es eso de florecer,
¿Y sabes?
Ya no las intento coger.

Todavía quedan espinas en mí clavadas,
me recuerdan qué es lo que debe doler,
¿Y sabes?
Ya no las intento sacar de mi piel.
martes, 6 de agosto de 2013



“He visto en ella”

He visto,
en el abismo de su sonrisa,
un pequeño punto roto que arreglar.

He visto,
en el fondo de su mirada,
un brillo de esperanza que alumbrar.

He visto, 
en la tesitura suave de su voz de poeta,
un verso que no se atrevía a saltar.

Pero, sobre todo,
he visto, 
en su perfecto todo que roza la nada,
la preciosa balanza entre el vivir y el amar.
lunes, 5 de agosto de 2013



“El médico me ha dicho...”

El médico me ha dicho que tome algo de esperanza,
para buscar la felicidad.
Me ha dicho también que débome de la sociedad apartar,
y que no me fíe de ninguna deidad.

El médico me ha dicho que no olvide relatar;
que mis sueños no debo abandonar.
Me ha dicho también que débome educar,
a base de buena literatura, poesía, y entre letras errar.

El médico me ha dicho que no me debo confiar,
que las gentes malvadas me intentarán atrapar.
Me ha dicho también que débome recordar,
que de entre todas las musas, pocas son de verdad.

El médico me ha dicho que escuche a los pájaros piar,
que ellos son del más sincero cantar.
Me ha dicho también que débome acunar,
entre las hojas infinitas de un gran e inventado arbolar. 

El médico me ha dicho que tome algo de esperanza,
algo de música, un poco de poesía,
que susurre mis propios versos cada día,
y que, entre musas, encuentre felicidad escrita.
lunes, 29 de julio de 2013



Desconocidas estrellas.

Todo empieza por algo, y este algo empezó por una noche llena de versos, entre sábanas blancas y una luna brillante que eliminaba el miedo a la oscuridad de dos desconocidas estrellas – porque es bien sabido que quienes brillan con fuerza son las verdaderas estrellas – que buscaban hueco en sus pieles para relatar poesía de la forma más cuidadosa que la tinta de un bolígrafo barato les permitía.

¿Cómo, cómo dices, querido viento? Sí, hace dos noches me habría asustado de tus aullidos, pero hoy, juventud esporádicamente envalentonada, te desafío. Hoy siento – siendo verano – que ha llegado la primavera y las ganas de sonreír.

La tristeza no se borra de un plumazo, claro que no,  ¿En eso estabas pensando? 
Sin embargo, nada ocurre porque sí (o tal vez sí) y me gusta pensar que si alguien se cruza en tu camino tiene un por qué y... 

Dejar de meditar, eso.

Fluían, entre sábanas, los versos,
confundíanse con los besos;
los miedos,
encerrados, tras las puertas de un armario,
y sus ojos, ahí mirando
en susurros,
(rozándose los cuerpos 
en murmuros...)

Quedóse olvidado el pudor,
en perlas brillantes en la piel se transformó,
e hicieron de la guerra de versos,
el amor.



martes, 23 de julio de 2013



La chica que buscaba inviernos.

Invierno, dulce invierno. Búsqueda de calor en ese frío eterno. Cómo puedo evitar recordarlo, el invierno tiene sus matices, tiene ese algo que nos hace recordar. ¿Quién no tiene un invierno para recordar? Todavía puedo acordarme de esos dos cuerpos en la distancia buscando calor a pesar de todo. Buscándose.

Caía ya el manto frío,
sobre el suelo helado,
helado río,
sudor derramado...

Pero después el invierno se acabó y con él se acabaron las noches en calidez cándida, pero ya no siento dolor por ello. Ya el frío se ha cristalizado y el dolor se ha calmado, y lentamente, la herida cicatriza a medida que va aumentando el calor.

Ahora vamos en busca del verano. Los dos Inviernos que se juntaron para no tener frío se alejaron, para no darse tanto frío y aguardar a otro Verano que les derritiese.

Sin embargo, no todo es lo que parece ser, ¿Y si un Invierno no era Invierno como tal?¿Y si era una pequeña Primavera camuflada de dolor y frío? Tal vez por eso va buscando Inviernos que la mantengan ahí, feliz, no demasiado cálida al alejarse el frío y acercarse el calor...


viernes, 14 de junio de 2013



"Alma rota, poesía"

Qué haría yo sin versos, sin rimas, sin palabras, textos, sin novelas, locura, poesía. Qué haría yo si no sonriese cada día, si estuviese sola, si estuviese hundida. Lo estuve, pero entonces, entonces, no estaba viva... Sabes lo que tardé en sonreír día a día, sabes lo que me costó volver a sentir mis venas, la vida. No sabes de las noches observando el despertador, el tic-tac tic-tac, casi agónico. Del temor, ¿Sabes de eso?¿Sabes del dolor? No, no y no

No estuviste ahí, no estuviste ahí cuando las llamas me corrompían, cuando el dolor me invadía, la templanza se perdía. Cuando las virtudes se volvían defectos, cuando todo lo escrito se volvía negro. El negro es un color bonito si te acaricia, te cuida, pero ese era negro calculador, devastador. Y volviendo al tema anterior, ahora han vuelto las palabras a su guía, han vuelto a mi pluma para crear melodía, han vuelto, han vuelto, ¡Por fin! No sabes cómo las anhelaba. Cómo las deseaba, noche tras noche. Les susurraba un 'vuelve'. Hay cosas que jamás vuelven (como tú, que ni volverás ni debes volver) y hay cosas, como mis musas, que no deberían irse nunca. 

Pero no son almas que se puedan atar, son almas libres, debo dejarlas volar, si se van, volverán, tarde o temprano...Volverán. La locura es el antónimo de las nuevas utopías, pero qué puedo decir, me llevó por mi camino a la felicidad. Necesitar de esas cosas, necesitar de la locura, no temerla, amarla. Volverte frágil, inestable, pero artista de palabras incoherentes por si solas. 

Déjame decirte, querido lector, que si estás leyendo esta prosa, considérala poética, considérala salida de un alma rota que se resquebraja con las notas de un viejo piano que nunca suena demasiado cerca, pero un alma rota que se cura con cariño, aunque a veces de dolor recela. Ámalo, un poquito, unos instantes, porque aunque la pluma relate dolor, tras las palabras curadas con cariño, brota poesía, nacen sonrisas.
lunes, 3 de junio de 2013



Eh.

Cuando miras todo el camino andado y lo todavía por andar,
y miras a los otros y les preguntas que a dónde van,
que quién se creen en este mundo,
de locos, de ciegos, de tontos.

La gente que se busca en los rincones,
como perros destrozando los montones.
Rompiste esquemas, chaval, dejaste temas,
y entre tantas batallas, formaste guerras.

Que no sé escribir de esto, lo sé,
pero qué más da, si ya nadie me lee,
¿O sí?
Qué más dará, si casi nadie ve.

Dicen de cortarse con las hojas del cuaderno,
que pasar página como si ardiese el veneno,
estábamos ardiendo y mira.
No.

Dónde están mis rimas,
mis rimas están muriendo...
Sálvalas del olvido.
Sálvalas, o dame viento.

(Y nunca sabré si esto era música o rima, pero siempre quedará volver a morir poesía)
lunes, 27 de mayo de 2013



"La paz presente"

La paz presente

Amarga noche,
en vela siempre,
rabia en pluma,
la furia vuelve.

Silencios, ruido,
clamando gente,
haciendo rimas,
calma presente.

Música suave,
lobos que duermen.
Fantasmas llaman,
miedo presente.

Cabello bello,
al viento oferte,
saldando deudas,
la paz presente.
 

Plantilla hecha por Living a Book.